
![]() | José Luis Pérez Cruz Crónicas del Poder |
21 Feb 2025
Veracruz se encuentra en una situación alarmante al posicionarse como el tercer estado
con mayor pérdida de recursos en el Fondo de Aportaciones para Salud para 2025, con
una reducción de 3,655 millones de pesos, solo superado por el Estado de México, que
pierde 7,812 millones, y Puebla, que pierde 3,750 millones de pesos.
La entidad está perdiendo el 41.9% de los recursos de este fondo aprobados en el
presupuesto para 2024 y 2025.
Esta drástica disminución, según datos del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas
de la Cámara de Diputados, afecta a 23 entidades que firmaron el convenio para
transferir sus recursos al IMSS-Bienestar, un esquema que prometía fortalecer la
atención médica, pero que en la práctica parece debilitar las finanzas estatales.
Es significativo que hay estados como Jalisco que no firmaron el convenio y, aun así, el
desabasto de medicamentos y la falta de personal en hospitales y clínicas es
recurrente.
De ahí que muchos mexicanos estén utilizando su pensión de bienestar para solventar
los problemas de salud.
¿Dónde queda la equidad federalista?
IMSS-BIENESTAR LOS DEJA EN DESVENTAJA
El impacto en Veracruz es particularmente preocupante: un estado con alta demanda de
servicios de salud y retos estructurales no puede permitirse este recorte sin
comprometer la calidad de vida de su población.
La centralización de recursos en el IMSS-Bienestar, lejos de ser una solución, evidencia
una mala planeación que deja a los gobiernos locales en desventaja.
En el marco del programa federal IMSS-Bienestar, Veracruz transfirió 450 centros de
salud y 30 hospitales al sistema nacional en 2023, con una inversión adicional de 742.6
millones de pesos en conservación y mantenimiento, y 482.2 millones de pesos en
equipamiento médico en 2023-2024.
El gobierno estatal en la era de Cuitláhuac García aseguró que estas intervenciones
buscaron garantizar que al cierre de 2024 no haya unidades médicas en abandono,
fortaleciendo el acceso en regiones rurales y urbanas. Sin embargo, no se ofrecen datos
específicos sobre el porcentaje de población cubierta tras estas mejoras en 2024.
De acuerdo con el organismo Incide Social A.C., en 51 municipios de Veracruz, 463
localidades rurales carecían de unidades médicas, lo que limitaba el acceso a servicios
básicos de salud.
Aquí en Coatzacoalcos, por años, un hospital, luego de ser construido, quedó en el
abandono, aunque hoy parece que podría reactivarse en breve.
RADIOGRAFÍA ESPELUZNANTE
En la radiografía del sector salud estatal, el espectro es demoledor.
Los datos son alarmantes: según el Coneval, en 2024, 49.2% de los veracruzanos
carecían de acceso a servicios de salud.
La desaparición del Seguro Popular y la fallida transición al IMSS-Bienestar han dejado
a la población en un limbo de promesas incumplidas.
La infraestructura no ofrece consuelo.
De acuerdo con la Secretaría de Salud estatal, hace dos años se reportaron 839 centros
de salud y 58 hospitales, pero muchos operan con equipos obsoletos y desabasto
crónico. Poco o nada ha crecido la infraestructura hospitalaria.
En el puerto de Veracruz, el Centro de Salud Los Pinos sufrió cortes eléctricos en enero
de 2025, afectando la atención, mientras que en la Torre Pediátrica, inaugurada en 2018,
las fallas eléctricas persisten por falta de mantenimiento.
A esto se suma la suspensión de cirugías en hospitales por escasez de anestesia y
medicamentos, como denuncian recientes publicaciones en redes sociales.
Son datos, son cifras oficiales.
Es imperativo que se revisen estas políticas y se garantice una distribución justa que no
castigue a estados vulnerables como Veracruz, Guerrero o Chiapas, también
severamente afectados.
La salud no debería ser moneda de cambio en experimentos burocráticos; exige
prioridad y claridad en su financiamiento.
Habrá quien no lo quiera ver, pero existe un colapso silencioso del sector salud en
Veracruz.
AL OÍDO
Ayer, el senador Miguel Ángel Yunes Márquez aseguraba que con su adhesión a
Morena no busca generar conflictos ni disputas internas:
"He actuado de frente y de buena fe, no hay nada oculto. Lamento que mi solicitud haya
generado una reacción que no me parece justa, incluyendo acusaciones infundadas.
Esperaré a que las mismas se hagan públicas para darles respuesta", dijo.
Por su parte, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle García, dijo tempranito ese
mismo día que la Comisión de Honor y Justicia de Morena dio entrada a la revisión de la
solicitud, buscando que sea rechazada, argumentando posibles vínculos con actividades
ilícitas.
La que se voló la barda fue la subsecretaria de Desarrollo Social, Eusebia Cortés Pérez,
quien, en un comentario de apoyo en la publicación de la gobernadora, escribió:
"Si se queda Yunes, nos vamos todos".
Una pregunta y un comentario.
¿Cuántos morenistas hoy en día podrían sobrevivir en política y presupuestariamente
sin la marca de Morena?
Hasta ahora, al menos públicamente, Nahle no ha llevado su molestia a pensar en dejar
Morena. Salvo que Eusebia tenga otra información.
Cuando se está molesto, a lo menos que hay que acercarse es a las redes sociales,
porque luego...
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