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Lo humano, puesto a prueba por lo digital: Congreso de Pastoral Escolar y Universitaria
El Aula Pablo VI acogió, en la segunda y última jornada del congreso, una reflexión de académicos, docentes y religiosos sobre el impacto de la inteligencia artificial en las nuevas generaciones

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| Ciudad del Vaticano | 23 Oct 2026 - 13:53hrs

India Iammancini – Ciudad del Vaticano

"En un mundo caracterizado por la abundancia de productos y una cantidad casi infinita de información, el verdadero recurso escaso es la atención". A partir de esta reflexión, evocada por el cardenal Timothy Radcliffe, se inauguró esta mañana en el Aula Pablo VI, en el Vaticano, la segunda jornada del Congreso Internacional sobre la Pastoral Escolar y Universitaria, "Diseñar nuevos mapas de esperanza", organizado por el Dicasterio para la Cultura y la Educación.

El primer tema abordado durante la mañana de este viernes 23 de octubre, fue "Lo humano en la era digital", una invitación a reflexionar sobre los desafíos educativos que plantean las nuevas tecnologías. En el encuentro participaron también el padre Paolo Benanti, teólogo experto en ética de las tecnologías, y el profesor Josep Maria Garrell, ingeniero informático y presidente de la Asociación Europea de Universidades (EUA).

El malestar de los jóvenes
Uno de los principales temas abordados fue la llamada metamorfosis que experimenta la generación Z. Los jóvenes viven hoy en una tensión constante entre la necesidad de seguridad -acentuada por una infancia transcurrida "inclinados sobre teléfonos inteligentes y tabletas", que los ha vuelto más ansiosos y frágiles, como explicó el cardenal Radcliffe- y el impulso natural hacia la aventura y el riesgo del amor.

En este contexto, en el que las plataformas digitales compiten por captar nuestra atención, el peligro reside en la fragmentación interior y en la pérdida de la relación con el otro. La respuesta a esta deriva no consiste en la ausencia de conflictos, que, como recordaba el papa Francisco, "solo existe en los cementerios", sino en la capacidad de valorar la presencia y la generosidad.

La educación "ultraprocesada"

Desde el punto de vista pedagógico, el congreso puso de relieve los problemas vinculados al uso acrítico de la inteligencia artificial en los procesos educativos. El padre Paolo Benanti introdujo una poderosa metáfora al comparar la inteligencia artificial generativa con los alimentos ultraprocesados.

Al explicar cómo la IA genera una "fluidez" cognitiva que permite alcanzar la máxima comprensión con el mínimo esfuerzo, Benanti describió esta condición como "el punto de felicidad de la mente". Este atajo digital mejora el rendimiento inmediato, pero atrofia el aprendizaje a largo plazo y elimina las "dificultades deseables", esenciales para el crecimiento. En el ámbito educativo, la IA puede crear la ilusión de comprender sin favorecer un aprendizaje auténtico.

Sin embargo, Benanti no propone renunciar a la inteligencia artificial, sino diseñarla como una herramienta que acompañe el aprendizaje sin sustituir al estudiante. El teólogo presentó propuestas concretas para las escuelas, entre ellas, exigir herramientas tecnológicas que funcionen como estructuras de apoyo y enseñar a los jóvenes a considerar la pregunta abierta "una amiga y no una molestia".

Los límites de la tecnología

Al ampliar la perspectiva a la gestión universitaria, el profesor Josep Maria Garrell subrayó que la inteligencia artificial se basa en una enorme disponibilidad de datos y capacidad de cálculo, no en una inteligencia real, ya que carece de experiencia, emociones y conciencia moral.

Dado que la tecnología nunca es neutral, sino que refleja inevitablemente los valores y las prioridades de quienes la diseñan, las instituciones educativas tienen la responsabilidad de formar a la persona en su totalidad, subordinando el conocimiento a la dignidad humana y al bien común.

Los testimonios del congreso
A lo largo de la mañana, el debate se enriqueció con las aportaciones del profesor Justine Yasappan, la profesora Maria Raspatelli, la doctora Theresa Annah Nyadombo y la hermana Priscilla Latela. Sus intervenciones ofrecieron testimonios de las transformaciones que la inteligencia artificial está introduciendo en las aulas y comunidades de todo el mundo, desde la India hasta Europa y Zimbabue.

"No enseñamos solo a realizar cálculos, sino también qué vale la pena calcular; no enseñamos solo a programar ordenadores, sino también a no dejarse programar por ellos", afirmó Yasappan.

Ser docente significa seguir haciéndose preguntas y acompañar a los estudiantes en sus propios interrogantes, destacó, por su parte, la profesora Raspatelli al reflexionar sobre la educación y la capacidad de seguir cultivando la interioridad: "No se enseña solo con lo que sabemos, sino también con lo que somos".
El arte como ejercicio de atención

El encuentro concluyó con la intervención del artista visual y director creativo Adriano Attus, quien propuso una perspectiva artística y práctica centrada en "Cinco ejercicios creativos" concebidos para las comunidades educativas.

A través de unos kits de ejercicios distribuidos entre los participantes, Attus profundizó en cómo la información actual busca a menudo generar un efecto sorpresa que termina por dispersar lo esencial. Mediante cinco acciones -observar, conectar, imaginar, crear y transformar-, el artista mostró cómo la creatividad también puede surgir dentro de ciertos límites.

Esta iniciativa permite "comenzar a dibujar nuevos mundos. Juntos".

Por la tarde, los trabajos continuaron con otros ponentes de prestigio internacional, que situaron en el centro del debate el tercer tema del congreso: "Educar para la paz".

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