
| Xalapa, Ver. | 05 Sep 2026 - 11:10hrs
Carlos Hugo Hermida Rosales
Fotos: Cortesía entrevistada
Xalapa, Ver., 05/09/2026. “La inteligencia artificial (IA) puede convertirse en una herramienta para fortalecer el aprendizaje y el pensamiento crítico, siempre que las decisiones en torno a lo que se produce permanezcan bajo control humano”, afirmó Patricia Núñez Mercado, docente e investigadora de la Facultad de Idiomas de la Universidad Veracruzana (UV).
La académica, quien impartió una conferencia magistral sobre el tema en el Congreso Internacional en Innovación e Inteligencia Artificial en la Enseñanza-Aprendizaje de Lenguas, realizado en la Universidad Autónoma de Chiapas, mencionó que el avance de estas tecnologías obliga a replantear conceptos como autoría, originalidad e integridad.
Patricia Núñez explicó que, aunque la IA tiene la capacidad de generar textos, imágenes y respuestas a partir del análisis estadístico de patrones, corresponde a las personas determinar qué información es válida, coherente y pertinente, así como decidir incorporarla a un trabajo.
“Nosotros somos quienes debemos orquestar todo para que el producto final realmente sea original”, enfatizó.
La investigadora, que cuenta con una trayectoria en el estudio de la literacidad académica y la enseñanza de la redacción, confesó que inicialmente percibió a la IA como una amenaza para actividades vinculadas con la lectura y la escritura.
No obstante, ante el rápido desarrollo de estas herramientas, se involucró en proyectos relacionados con su aplicación en la educación, la investigación y la redacción, y ese acercamiento le hizo cuestionarse qué tan válido, ético y responsable resulta utilizarla para producir textos académicos.
La catedrática puntualizó que uno de los principales desafíos en el uso de la IA consiste en establecer dónde termina el apoyo tecnológico y dónde comienza un uso que podría considerarse poco ético, debate aún abierto pues las herramientas evolucionan con mayor rapidez que los marcos legales.
“La clave no está únicamente en prohibir o permitir su uso, sino en hacer evidente la toma de decisiones, porque si bien facilita el acceso a información y ahorra tiempo, el juicio y el ancla de coherencia deben permanecer en el usuario”, enfatizó.
Dejar todo el proceso en manos de la tecnología supondría perder pensamiento crítico, capacidad de elección y originalidad; en contraste, cuando existe una intervención consciente se abre la posibilidad de redefinir la autoría y la autenticidad en un contexto en el que la producción puede ser híbrida.
Patricia Núñez pidió evitar la idea de que el uso de IA conduce a la deshonestidad académica, y reconoció que, aunque unos alumnos la emplean para realizar el mínimo esfuerzo, otros saben aprovecharla como una herramienta de aprendizaje.
“Algunas investigaciones han encontrado efectos positivos en el desarrollo del pensamiento crítico cuando la tecnología se utiliza de manera adecuada, por ello es necesario continuar su estudio antes de emitir un veredicto definitivo sobre su impacto en la educación”, dijo.
La docente declaró que las instituciones de educación superior requieren establecer lineamientos que permitan abordar directamente el uso de IA, pese a la dificultad de formular normas tecnológicas o legales que se mantengan vigentes frente a una herramienta que cambia muy rápido.
Además, precisó que los estudiantes deben preguntarse quién toma las decisiones sobre aquello que finalmente producen, si lo obtenido realmente contribuye a su aprendizaje y si el resultado expresa sus ideas.