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Insuficiencia cardiaca puede afectar la salud mental
Gerardo de Jesús García Rivas, docente del Tecnológico de Monterrey, mencionó que las enfermedades cardiometabólicas pueden tener repercusiones en diferentes órganos y tejidos; Dictó un seminario organizado por el Instituto de Investigaciones Cerebrales (Iice) de la Universidad Veracruzana

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| Xalapa, Ver. | 27 Ago 2026 - 13:59hrs

Carlos Hugo Hermida Rosales
Fotos: Luis Fernando Fernández

Xalapa, Ver., 27/08/2026. “La insuficiencia cardiaca asociada con alteraciones cardiometabólicas puede desencadenar procesos de neuroinflamación en el cerebro y favorecer la aparición de ansiedad, depresión y cambios conductuales”, afirmó Gerardo de Jesús García Rivas, director de Investigación Traslacional y docente de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud del Tecnológico de Monterrey.

Al dictar un seminario en el auditorio de la Dirección General de Investigaciones de la Universidad Veracruzana (UV), organizado por el Instituto de Investigaciones Cerebrales (Iice), el académico precisó que las enfermedades cardiometabólicas no dañan de forma aislada a un solo órgano, pues causan alteraciones en distintos tejidos.

“Ante una insuficiencia cardiaca, en el cerebro suelen presentarse procesos inflamatorios de bajo grado que involucran moléculas capaces de afectar tanto al sistema cardiovascular como al nervioso”, puntualizó.

Uno de los mecanismos detectados es la perturbación de la microglía —células que participan en la respuesta inmunitaria del sistema nervioso central—; su activación favorece la liberación de citocinas proinflamatorias, lo que puede provocar cambios en el tejido cerebral y, posteriormente, modificar el comportamiento.

Gerardo García enfatizó que los modelos experimentales relacionados con obesidad, diabetes y otras enfermedades metabólicas muestran que determinadas regiones cerebrales son especialmente sensibles a estos procesos inflamatorios.

“Las zonas se vinculan con conductas asociadas con la depresión, la ansiedad, la recompensa y el hedonismo”, afirmó.

Además, el tejido adiposo que aumenta en estas condiciones puede llegar a producir moléculas que circulan por el torrente sanguíneo y alcanzan al corazón y al cerebro, donde desencadenarán respuestas proinflamatorias.

El experto resaltó que se requiere mayor investigación para determinar hasta qué punto estos cambios logran revertirse, pero sobresalen la capacidad de estos órganos para recuperar algunas de sus funciones gracias a su plasticidad.

Debido a la estrecha relación entre la salud cardiovascular y mental, Gerardo García aseguró que es primordial que cardiólogos y especialistas en salud mental trabajen de forma coordinada.

“La depresión y la ansiedad en personas con insuficiencia cardiaca se encuentran poco caracterizadas y existe un importante subdiagnóstico, por lo cual es necesario incorporar evaluaciones de salud mental dentro de los protocolos de atención cardiológica”.

El catedrático declaró que es primordial reconocer que las enfermedades cardiometabólicas pueden tener repercusiones en diferentes órganos y tejidos, así como promover hábitos que contribuyan a preservar la salud cardiovascular y la cerebral.

Por ello, los pacientes requieren ser atendidos desde una perspectiva sistémica y no únicamente a partir del órgano donde se manifiesta el padecimiento.

El especialista agradeció la invitación del Iice a impartir el seminario, pues la colaboración entre instituciones académicas y de investigación es de suma importancia, independientemente de que pertenezcan al sector público o privado.

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