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| Xalapa, Ver. | 27 Ago 2026 - 14:33hrs
Xalapa Ver., 27/08/26. Mucho revuelo ha generado la renovación de la titularidad del Órgano de Fiscalización Superior (Orfis), que actualmente desempeña la auditora Delia González Cobos, hasta el 25 de septiembre, fecha en que el Congreso local tendrá que concluir el proceso para la designación.
Al margen de la lista de aspirantes que se han mencionado como posibles sucesores, entre los que se encuentran la actual contralora estatal, Bárbara Galindo Ramos; la directora general de Patrimonio del Estado, Leslie Mónica Garibo Puga; y el subsecretario de Administración y Finanzas, Eric Domínguez Vázquez, el criterio de selección tendrá que ser más amplio de lo que parece.
En medio de la complicada situación que atraviesan los gobiernos de la Cuarta Transformación por los cuestionamientos a la pulcritud en su desempeño, derivado de varios sucesos escandalosos como la orden de detención girada por el gobierno de Estados Unidos contra el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por presuntos nexos con el narcotráfico, o el retiro de la Visa a Andrés Manuel López Beltrán, quien estaría siendo investigado por el gobierno norteamericano por vínculos con una red de guachicol fiscal, esta sería una oportunidad para que el gobierno de Veracruz muestre que también hacen bien las cosas en materia de transparencia y redición de cuentas.
En ese sentido, además del conocimiento especializado que debe poseer el o la siguiente titular del Orfis, también debe contar con una imagen que refleje autoridad moral, para lo cual no debe arrastrar asuntos pendientes que los señalen de corrupción. También tiene que ser alguien sumamente discreto por los temas a tratar en funciones, pues basta saber quien anda echando las campanas al vuelo alardeando de viva voz a los suyos con que ya tiene el visto bueno para serlo, pero además sí o sí debe ser de las enteras confianzas de la mandataria estatal.
Por sentido común la gobernadora no podría aceptar ninguna recomendación proveniente de nadie o de algún grupo con antecedentes de actividades mercenarias, y, por supuesto, menos de gente que rivalizó con sus aspiraciones políticas. Hacerlo sería lo mismo que designar a su peor enemigo como auditor de la Refinería de Dos Bocas.
Quizá sea por lo anterior es que ha comenzado a correr la versión de que en Palacio de Gobierno estarían analizando seriamente la posibilidad de impulsar al actual delegado de la Fiscalía General de la República (FGR) en el estado, Mauricio Alexandro Rosaldo García, alguien cercano al verdadero círculo nuclear de la exsecretaria de Energía.
Mauricio Rosaldo no es un improvisado, cuenta con una licenciatura en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y una maestría en Leyes por la Universidad de Melbourne, Australia, desempeñándose anteriormente como colaborador cercano de la jurista María de la Luz Mijangos, titular de la Fiscalía Especializada en materia de Combate a la Corrupción de la FGR.
Como es bien sabido, el actual delegado de la FGR en Veracruz junto con sus hermanos Pedro Miguel, alcalde de Coatzacoalcos, y Andrés, jefe de la Unidad Administrativa de la Secretaría de Seguridad Pública, son considerados prácticamente miembros de la familia de Rocío Nahle.