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Ricardo Medina sigue la huella evolutiva de los hantavirus
Estudiante de Biología UV, analizó secuencias virales para explorar sus rutas evolutivas, durante su servicio social en el Inbioteca, de esta casa de estudios; El trabajo será presentado en un congreso nacional y puede derivar en un artículo científico

| Xalapa, Ver. | 11 Ago 2026 - 20:56hrs

David Sandoval Rodríguez
Fotos: César Pisil Ramos

11/08/2026, Xalapa, Ver.- Ricardo Medina Juárez, estudiante proveniente de la Facultad de Ciencias Biológicas y Agropecuarias, campus Peñuela, región Orizaba-Córdoba de la Universidad Veracruzana (UV), encausa su interés científico en conocer el origen y evolución de los hantavirus. Esto lo llevó a desarrollar en el Instituto de Biotecnología y Ecología Aplicada (Inbioteca) un análisis filogenético cuyos resultados serán presentados en un congreso y derivar en un artículo científico.

Su investigación, que nació como una inquietud durante su servicio social realizado en esta entidad académica, busca reconstruir, a partir de información genética, las posibles rutas evolutivas que han seguido estos virus entre diferentes grupos de mamíferos.

Para ello, analizó secuencias disponibles en GenBank, una base de datos internacional de información genética, y trabajó particularmente con el segmento “S” del genoma de los hantavirus.

Este segmento es el más pequeño de los tres que conforman el genoma viral y participa en la codificación de la proteína que forma parte de la estructura que protege su material genético.

A partir de estas secuencias, Medina Juárez construyó árboles filogenéticos que permiten establecer relaciones evolutivas entre los virus y sus hospederos.

Los resultados plantean dos posibles rutas evolutivas que deberán ser examinadas con mayor evidencia, precisó en entrevista. Una de ellas apunta a un origen asociado con roedores, seguido por cambios de hospedero hacia musarañas y posteriormente topos; la otra ruta plantea una posible relación evolutiva entre topos y la posterior presencia de estos virus en murciélagos.

Para Medina Juárez, estos resultados representan una aproximación y no una respuesta definitiva dado que el análisis de un solo segmento del genoma no permite reconstruir por completo la historia evolutiva del virus, por lo que será necesario estudiar los demás segmentos o incluso el genoma completo.

“Los estudios filogenéticos nos dan una aproximación de lo que puede ser; no nos dan una respuesta 100 % acertada”, explicó el estudiante, quien considera que precisamente estas interrogantes abren oportunidades para continuar investigando la relación entre los virus y sus hospederos.

Comprender esas relaciones también tiene implicaciones para la salud pública ya que los hantavirus no constituyen un grupo homogéneo: existen numerosas especies y solo una parte tiene importancia médica para las personas.

En América, por ejemplo, el síndrome pulmonar por hantavirus está asociado principalmente con roedores silvestres, mientras que la transmisión de persona a persona corresponde a una situación mucho más restringida.

Ricardo Medina advirtió que esta información debe servir para prevenir, no para estigmatizar a la fauna silvestre ya que murciélagos y roedores cumplen funciones esenciales en los ecosistemas, entre ellas la dispersión de semillas, el control de plagas y, en el caso de algunas especies de murciélagos, la polinización.

Recordó además que la diversidad biológica también puede contribuir a limitar la dispersión de determinados patógenos; en consecuencia, conocer qué organismos participan en los ciclos naturales de los virus permite comprender mejor los riesgos y establecer medidas de prevención sin convertir a una especie silvestre en sinónimo de enfermedad.

En ese sentido, una de las recomendaciones del universitario es evitar la manipulación de fauna silvestre que las personas no sepan cómo manejar, particularmente durante actividades como senderismo o caminatas.

“La prevención comienza por conocer los posibles riesgos y mantener una relación responsable con los ecosistemas”, puntualizó el alumno de licenciatura.

La investigación surgió como un trabajo adicional al proyecto de tesis del estudiante y la desarrolló a la par de su servicio social en Inbioteca, donde la experiencia le permitió acercarse a distintas etapas del proceso científico: trabajo de campo, obtención de muestras, procedimientos de laboratorio, análisis de datos y comunicación de resultados.

La pesquisa también se vinculó con la colecta de mamíferos realizada para su proyecto de tesis sobre bacterias patógenas, que le permitió aprovechar el muestreo para obtener información que pudiera contribuir a otras investigaciones, entre ellas la relacionada con los hantavirus.

Ahora los resultados serán presentados mediante un cartel en el Congreso Nacional de Mastozoología, a celebrarse en octubre, mientras continúa el trabajo para convertirlos en un artículo científico.

Para el estudiante, el proceso representa también una primera aproximación a la investigación profesional ya que, más allá de los datos obtenidos, Medina Juárez considera que uno de los mayores aprendizajes ha sido descubrir áreas de la biología que antes desconocía.

El servicio social le permitió “aprender desde cero sobre virus, secuenciación y análisis filogenético, y comprender cómo la información disponible en el presente puede ayudar a formular hipótesis” sobre procesos ocurridos en el pasado.

Esta experiencia muestra que acercarse a espacios de investigación durante la formación universitaria puede abrir posibilidades que difícilmente se conocen desde las aulas, afirmó.

En su caso, señaló, una inquietud inicial sobre la evolución de los hantavirus terminó convirtiéndose en una ponencia, en un posible artículo y, sobre todo, en una nueva ruta para continuar aprendiendo sobre la relación entre los organismos, los virus y los ecosistemas.

Estudio fortalece una nueva línea de investigación en el Laboratorio de Mamíferos y Parásitos de Inbioteca

Pablo Francisco Colunga Salas, académico del Inbioteca, explicó que desde el Laboratorio de Mamíferos y Parásitos se dedican al estudio de mamíferos silvestres y de los virus, bacterias y parásitos que albergan, debido a su relevancia para la salud pública y por el potencial que algunos tienen para transmitirse a las personas.

Actualmente se reconocen cerca de 20 especies de hantavirus; sin embargo, solo una de ellas, el virus Andes, ha demostrado capacidad de transmitirse de persona a persona. Otras variantes pueden pasar de roedores silvestres al ser humano, pero no continúan la cadena de contagio entre humanos.

Durante décadas se creyó que estos virus estaban ligados exclusivamente a ratas y ratones, explicó el entrevistado, y conforme han avanzado las investigaciones en décadas recientes comenzaron a detectarse también en murciélagos, musarañas y otros pequeños mamíferos, lo que modificó la manera de entender su origen y abrió nuevas preguntas sobre su evolución.

Subrayó que la investigación de Ricardo Medina Juárez aporta nuevos elementos para comprender la diversificación de estos virus y la relación que mantienen con distintas especies de mamíferos, puntualizó el académico.

Colunga Salas impulsó esta línea de estudio como parte de la formación en el laboratorio y la investigación, que ya se encuentra en su etapa final; esto dará origen a un artículo científico de próxima aparición y será presentada en un congreso especializado.

Para el investigador, este proyecto “representa además una oportunidad para fortalecer una nueva línea de investigación en el Laboratorio de Mamíferos y Parásitos” y su propósito es ampliar el estudio de virus emergentes “como los hantavirus y los coronavirus presentes en mamíferos silvestres, particularmente en poblaciones de murciélagos que habitan en estrecha cercanía con asentamientos humanos, con el fin de generar información que contribuya a la vigilancia epidemiológica y a la prevención de futuros riesgos”.

Aunque destacó que en México no existen reportes confirmados de transmisión como la registrada en Sudamérica para el virus Andes, señaló que ello no debe descartar una vigilancia epidemiológica.

Agregó que la creciente movilidad humana y la interacción con la fauna silvestre hacen indispensable fortalecer la investigación científica para conocer con anticipación qué virus circulan en el ambiente y cuál podría ser su impacto potencial en la salud pública.

Pablo Colunga subrayó que la prevención también depende de la atención oportuna; por ello, si una persona presenta fiebre, dolor de cabeza o molestias musculares que persisten por más de tres días, especialmente después de haber estado en lugares donde existan excretas de roedores, recomendó evitar la automedicación y acudir de inmediato con un profesional de la salud para recibir una valoración clínica adecuada.

La detección temprana, enfatizó, sigue siendo una de las mejores herramientas para atender oportunamente las enfermedades virales.

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